Saber mecanografía ya no es un requisito tan habitual en las demandas de empleo, y sin embargo, en el trabajo diario, puede suponer una importante ventaja. Cuando se escribe sin mirar el teclado se produce más en menos tiempo, se cometen menos errores, y el nivel de estrés es más bajo.

Los ordenadores, y con ellos los teclados QWERTY  se han convertido en una herramienta indispensable a la hora de trabajar y nos ofrece infinitas posibilidades para la vida social, el aprendizaje o el ocio. Pero el cerebro es mucho más rápido que los ojos y las manos. El cuello de botella a la hora de trabajar con un ordenador está en las manos que pulsan el teclado y mueven el ratón, es la primera barrera que encontramos ante ese océano de posibilidades: al principio perdemos tanto tiempo en teclear que el manejo del ordenador se nos hace demasiado pesado y acabamos tan cansados de buscar las letras que todo nos parece inmensamente trabado. Es fundamental aprender a mecanografiar, y el hacerlo bien o mal marca una grandísima diferencia.

El método ciego, al usar los diez dedos de las manos para teclear y hacerlo al tacto –sin mirar el teclado-, aumenta la velocidad de escritura de dos a cinco veces  y además, a la hora de redactar, pensamos mejor y más rápido si sólo nos tenemos que concentrar en lo que queremos decir. Sólo hay que pensar en todo el tiempo que  empleamos en redactar informes, correos electrónicos, presentaciones, etcétera para saber cuánto puede aumentar nuestra productividad. Con este método de tecleado, además, la búsqueda de letras no interrumpe el flujo de pensamientos y  hay menos errores, ya que se presta más atención a la pantalla. La vista también se cansa menos al no tener que estar cambiando constantemente el foco de visión.

Para aprender a leer empleamos de tres a cuatro años en reconocer letras y sonidos hasta que somos capaces de identificar cualquier palabra. No obstante, al principio de la lectura empleamos tanto tiempo en pensar cómo se lee que no comprendemos nada. Esto no pasa sólo con la lectura, pasa con todo en la vida: cuando aprendemos a conducir, al principio empleamos más tiempo en saber cuándo y cómo cambiar de marcha- amén de comprobar en cuál estamos- que en el acto mismo de cambiarla. Con la práctica todo se hace de manera automática, sin pensar, y es eso lo que nos permite fijarnos mejor en la circulación.

Para aprender a mecanografiar hay multitud de programas y juegos que nos permiten mejorar a nuestro ritmo, cuándo y donde queramos. Lo recomendable –como en todo- es la constancia: es más efectivo diez minutos, cuatro veces por semana que 30 minutos dos días.

En Artypist.com  podrás encontrar infinidad de programas y juegos para aprender a mecanografiar. Podrás hacerlo online o mediante la descarga de la aplicación en el ordenador. Algunas son de pago, otras no.

También desde Softonic  te puedes descargar más de 50 programas, mi recomendación Mecanet.


Fecha
:  22 de febrero de 2012
Autor: Antonio Caro
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Autora: M. J. Córcoles
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