A menudo, cuando se habla de E-learning o M-learning se confunde este tipo de formación con la formación a distancia. Desde aquí queremos subrayar las diferencias, importantes y claras, que hay entre estos dos tipos de formación. El e-learning es formación presencial sin olores.

La formación a distancia está presente en la sociedad mucho antes de que llegaran los ordenadores a nuestras vidas. Se trataba básicamente de mandar los libros o apuntes pertinentes, que cada uno estudiara por libre y realizar posteriormente un examen que, o bien era presencial, o era enviado por correo postal. Desde el nacimiento de los ordenadores se ha facilitado mucho este tipo de formación: primero dejaron de ser necesarios los libros, ya que se podía enviar un simple cd, y luego con Internet directamente se descargaban los contenidos, usualmente en pdf. El profesorado tenía contacto con el alumno pero a través de mensajes diferidos en el tiempo: por correo postal primero, por correo electrónico después. Y era el encargado de resolver dudas y de corregir las evaluaciones.

Pues bien, muchos se creen que por el hecho de volcar los contenidos de los cursos a distancia a un formato electrónico ya se está haciendo e-learning, pero no es así. Este nuevo –pero no reciente- tipo de formación se basa no sólo en los contenidos sino en la participación y la accesibilidad, y estas dos últimas características son tan importantes como los contenidos. En el e-learning y el m-learning no sólo se da un nuevo formato a los contenidos sino que se crea una nueva forma de formación que en realidad se parece mucho más a la presencial que a la formación a distancia. Te explico por qué:

En el E-learning existe un contacto directo con el profesor, podemos asistir a sus clases, en tiempo real o streaming o en diferido, podemos conversar con él en tiempo real, compartiendo escritorio, interactuando ambos en la misma “mesa de trabajo”, conocemos su cara, su tono de voz y nos traslada su frustración si no entendemos algo, nos anima y lleva un control de nuestros avances en base a los sistemas de evaluación continua.

En definitiva, tenemos una interacción exclusiva con él que en lo único que se diferencia de la educación presencial es que perdemos un dato: el de cómo huele nuestro profesor. También podemos formar grupos de trabajo en los que participamos conjuntamente de los conocimientos en lo que se suele llamar aula virtual. Todos nos vemos, todos conversamos. La única diferencia es que cada uno puede estar en una punta del planeta.

Las tecnologías de audio son también muy importantes en el e-learning, no todo son vídeos y aplicaciones. Desde un simple teléfono con contestador automático a una multiconferencia, un correo de voz o los podcast.

Los contenidos son accesibles desde cualquier parte, a cualquier hora, pero podemos fijar horarios de clase o de citas con profesores u otros alumnos, o si no hemos podido asistir, ver la grabación en vídeo u oír el podcast de la clase.

Es lo mismo que decíamos en este artículo: soy un cliente virtual pero quiero un trato real, en el que poníamos de manifiesto que ante el creciente mercado de compras virtual los usuarios echan en falta la atención personalizada que encuentran en un punto de venta físico. Los comerciales existentes en las tiendas físicas han de seguir existiendo en las tiendas virtuales a través de un call center, como hablamos en el artículo “Los asistentes comerciales de hoy no necesitan colonia”