Siendo una web de corte educativo, cuenta con más de diez millones de visitas al mes y es la guía de pronunciación de idiomas más grande del mundo, pero en España nadie le hace caso. Ni los medios de comunicación ni la audiencia local, que sólo representa el 2% del total de la página. En el extranjero es distinto. De hecho, hace pocas semanas la revista Time incluyó a Forvo, sin ni siquiera avisarles, en su lista de las mejores 50 webs del mundo. La elección no resulta extraña, puesto que esta plataforma colaborativa y gratuita nacida en San Sebastián hace cinco años cuenta con pronunciaciones nativas de casi dos millones de palabras en 299 idiomas diferentes.

A diferencia de sus competidores directos o indirectos, incluso Google podría estar dentro de ese saco, la web española no utiliza máquinas a la hora de pronunciar las palabras, sino hablantes nativos. El hecho de que la cifra exacta de palabras registradas del sistema (1.729.441) no coincida con la cifra de pronunciaciones disponibles (1.827.617) tiene que ver con que Forvo incluye distintas variantes dentro de un mismo idioma, según la región de procedencia del hablante.

“La mayoría de plataformas que se decidan a esto trabajan con máquinas. Nuestra diferencia es que las pronunciaciones son nativas, las hacen los propios usuarios, la gente que contribuye grabando las pronunciaciones de forma desinteresada. Además, con diferentes variantes. No es lo mismo una palabra pronunciada en Nueva York que en Londres, por eso incluimos ambas y después las posicionamos en un mapa de Google”, informa a Teknautas uno de los fundadores de Forvo, Félix Vela.

Una comunidad internacional
Al estilo de Wikipedia, la plataforma vasca cuenta con una comunidad de editores en todo el mundo. No tantos como la enciclopedia libre, porque su campo de actuación es mucho más especializado, pero sí suficientes para mantener unos filtros de calidad sobresalientes.

“Ahora mismo, tenemos 400 editores. Les damos acceso a un panel más avanzado, con posibilidad de modificar palabras. Todas estas personas están repartidas alrededor del mundo, y son esenciales. Si alguien pronuncia algo en chino, nosotros no podemos saber si está bien, por eso necesitamos editores nativos”, explica Félix Vela.

El origen de la idea se remonta a 2008, cuando sus promotores se dieron cuenta de que, por ejemplo, nadie en España sabía cómo se pronunciaban en sus idiomas nativos palabras como Google y Twitter.

“Nosotros venimos del mundo tecnológico. Decidimos crear la plataforma para que la gente aprendiese a pronunciar palabras en otros idiomas. Nos dimos cuenta de que tenía que ser gente nativa, por eso abrimos la web a todo el mundo”, continúa el cofundador de Forvo.

A largo plazo, su objetivo es completar la pronunciación de todos los idiomas del mundo, o al menos alguno. Una misión que resulta, a priori, prácticamente imposible, según reconocen sus propios creadores. “El objetivo final es tener todas las palabras del mundo pronunciadas, pero es complicado, casi imposible, porque en el sistema permitimos también nombres propios, y son infinitos”, señala Félix Vela.
Hacia un modelo de negocio
Los números de Forvo son, como mínimo, sorprendentes, teniendo en cuenta que “el público objetivo no es generalista, sino más bien de consulta para casos puntuales, para profesionales o gente que está estudiando idiomas”. Aun así, cuentan con una comunidad de 255.000 usuarios registrados.

Además, han desarrollado una aplicación para iPhone que acumula ya más de 50.000 descargas. Pero uno de los aspectos más desconocidos del portal es su comunidad de desarrolladores, que actualmente cuenta con 3.000 profesionales de todo el mundo. Cada mes, reciben 21 millones de peticiones para utilizar la API (Application Programming Interface) de Forvo.

“Es gente que quiere desarrollar, por ejemplo, una aplicación para Android o Windows utilizando nuestro sistema. A quien desea utilizarlo sin ánimo de lucro no le cobramos. A los que le sacan partido, sí”, explica el CEO de Forvo.

En este segundo grupo se encuentran dos clientes importantes. Uno de ellos, Translate.ru, es el principal traductor ruso. El otro, Whitepages, es uno de los mayores servicios de páginas blancas de Estados Unidos, que se ha interesado por Forvo precisamente por su base de datos de pronunciación de nombres propios.

El servicio para desarrolladores es una de las fuentes de financiación del sistema, pero a día de hoy Forvo también incluye publicidad en algunos apartados, aunque es prácticamente inapreciable. “Tenemos un poco de publicidad para mantenernos, pero no es agresiva”, apunta el programador.

Mientras preparan una nota de prensa, con motivo de su primer lustro online, y con el fin de ganar visibilidad en España, los fundadores de la plataforma están tratando de acceder en la actualidad a alguna ronda de financiación, con la esperanza de que en el futuro puedan hacer una cena de Navidad con los editores que, por amor al arte, desde cualquier rincón del orbe, permiten que la mayor guía de pronunciación del mundo siga creciendo.
David Pérez

Antonio Caro
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